Inma Sicilia

Hoy os traemos una nueva entrevista de familias lorquinas que siguen otro tipo de metodologías en la crianza y educación de sus hijos. Hablamos con Inma Sicilia, de 34 años, profesora de Latín y Griego y mamá de Mario (3 años) y Julio (15 meses). Apasionada de la metodología Montessori, hoy nos abre las puertas de su casa y su corazón para mostrarnos cómo viven ellos su día a día con otra mirada hacia los niños.

¿Cómo conociste la metodología Montessori?
Cuando nació Mario nuestra perspectiva de la crianza cambió radicalmente. Empezamos desde muy pronto a plantearnos las cosas que a mi pareja y a mí nos parecían lo “normal” y lo que íbamos a hacer con nuestros hijos.

Todo comenzó con la lactancia, y buscando información sobre eso, cada blog, artículo o libro que leíamos nos llevaba más allá: porteo, colecho, crianza con apego, parto respetado, respeto al niño, etc. Por supuesto en todas esas lecturas Montessori o las metodologías activas y respetuosas con los ritmos del niño aparecían por doquier. Nos enamoró la visión de María Montessori con respecto al niño.

¿Tienes alguna formación sobre Montessori?
No tengo ninguna formación. Tengo mucho leído y mucho estudiado por mi cuenta. Pero ahora que mi situación laboral no tiene un futuro muy cierto, estoy planteándome seriamente algún tipo de formación reglada.

¿Qué esperas del método?
Espero que mis hijos nunca pierdan esa curiosidad que les lleva a querer descubrir cosas, esa chispa que les ves en los ojos cuando aprenden algo nuevo, esa avidez de conocimientos que tienen ahora mismo. Espero que nunca se sientan obligados a aprender algo que no quieren, que no les interesa, y que con este método acaben descubriendo que lo que en un principio no les interesaba, es en realidad fascinante; que no acaben tomándole manía a cierta área de conocimiento simplemente porque alguien los obligó a estudiarla en el momento que se les imponía.

¿Cómo integras Montessori en tu casa?
En el plano emocional, intentamos todos los días mejorar, pues es lo que quizá, por lo que siempre hemos asimilado como “normal”, más nos está costando. Pero en casa nos tratamos a todos por igual, con respeto y cariño (hay días en que se hace muy cuesta arriba, no voy a mentir ni pintarlo todo de rosa), intentamos solucionar los conflictos de manera que no siempre tengan por qué perder los niños, teniendo en cuenta sus sentimientos y deseos, respetándolos en la medida de lo posible, y cuando no lo es, buscando soluciones que sean válidas para todos. Es una tarea diaria y agotadora, pero muy satisfactoria.

En el plano educativo, nuestros niños son muy diferentes. Con Mario es sencillo, con Julio no tanto, por eso mismo nos parece tan importante seguir el ritmo de cada uno.

En el plano espacial, empezamos cuando Mario rondaba el año. Fue cuando ya fuimos conscientes de que, sin saberlo, seguíamos la filosofía Montessori en nuestra casa. Así que, como no teníamos una habitación puesta adrede para él, tuvimos fácil el empezar. Pusimos la cama a ras del suelo (en realidad es un somier con un colchón, nada más), unos cajones, estantes y barra a su altura para su ropa, todos sus juguetes y libros a su alcance, etc. En el baño, usamos el bidé para poner ahí su zona de aseo. En la cocina también adaptamos algunos cajones y estantes para que pudiese ser lo más independiente posible.

Con el tiempo todo ha ido evolucionando y creciendo con él. Ahora, por Julio, hemos vuelto a cosas que habíamos ya cambiado.

También una habitación de la casa está destinada a una especie de aula/despacho/espacio educativo, con estanterías bajas y mesa y sillas para ellos donde tienen los materiales y los enseres de manualidades. Es que no sé cómo llamarla, porque en realidad para el aprendizaje aprovechamos cualquier cosa de nuestro día a día y cualquier hora.

¿Qué materiales usas? ¿Los has hecho tú?
Tenemos materiales comprados y hechos en casa. Poco a poco vamos haciéndonos con un pequeño fondo de armario. También aprovechamos muchas cosas cotidianas para experimentar y aprender, materiales que podríamos llamar “efímeros”.

¿Qué te gustaría que hubiera en Lorca relacionado con Montessori?
Por pedir, me encantaría que todas estas metodologías respetuosas con los intereses y ritmos de los niños entrasen de lleno en la Escuela Pública y que hubiese una verdadera revolución en la Enseñanza. Pero sé muy bien, pues son muchos años los que llevo en la Enseñanza, que es muy difícil que se remueva todo desde los cimientos, porque los curricula y métodos impuestos hacen que, pese a que muchos maestros y profesores hacen una labor ingente y que tienen muchas ganas, formación e interés en que ello ocurra, los pasos que se están dando no puedan avanzar lo suficiente.

Pero es cierto que se están haciendo grandes cosas, pues, como digo, en nuestra propia ciudad hay grandes profesionales en la Escuela Pública que se están moviendo mucho.

Con los pies más en la tierra, me gustaría que surgiese algún proyecto de Escuela Libre. Y un deseo que ya se está cumpliendo, es el encontrar familias lorquinas que tengan las mismas inquietudes y ganas de hacer cosas, como las que hemos encontrado en esta Asociación.

¿Qué te gustaría ver en Crespillos Para la Paz?
Me gustaría que fuese un espacio en el que, como he dicho, familias con nuestros mismos intereses nos encontrásemos: convivencias, talleres, actividades. Que nuestros hijos también encuentren niños con los que interactuar, jugar, aprender y experimentar.

Que nos aporte también formación a las familias. Y que las mismas familias encontremos apoyo unas en las otras en estas tarea tan importante como es la educación de los hijos.

Muchas gracias por tu tiempo, Inma. Poco a poco las cosas también cambiarán en Lorca 😀
Gracias a vosotros.

Si quieres animarte a contarnos tu experiencia personal sobre otros tipos de pedagogías, puedes escribirnos un mail a info@crespillosparalapaz.es y te haremos una entrevista encantados 😀

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