DIY – Caja de Sonidos

La caja de sonidos no es un material Montessori, pues el niño necesita de otra persona para el control del error. Pero es muy divertido y manipulativo para iniciarse en la lectoescritura y se puede usar desde el momento en que se empieza a interesar por las letras. Antes de aprender el nombre de las mismas, es más útil y beneficioso que el niño identifique qué sonido tiene cada una de ellas.

Al usar la caja de sonidos, haremos hincapié en la pronunciación de cada letra. Por ejemplo, no diremos “esto empieza por la letra eme”, sino “esto empieza por la letra “mmmm”. Es por este motivo por el que está organizada fonéticamente, y así agrupa las letras con un mismo sonido en el mismo compartimento (c, k, qu), y algunas letras se encuentran repetidas en varios compartimentos (c, k, qu / c, z).

Hacerla es muy sencillo. Se trata de módulos con cajones que se usan sobre todo en ferretería para guardar objetos pequeños como tornillos, arandelas, alcayatas, etc. Tenemos que asegurarnos que tienen el número de compartimentos suficientes para todos los sonidos, o incluso, para una etapa posterior, todas la letras (el alfabeto latino posee 27 letras). En cada compartimento, el niño irá poniendo pequeños objetos que empiecen por la letra señalada.
Los módulos los podemos encontrar en ferreterías, centros de bricolaje, grandes supermercados, en Amazon, en bazares, puntualmente en Lidl o Aldi, etc. Estos los hemos encontrado en el bazar Multimon (frente a BricoFermín) a 3,25€ cada módulo. Cada uno tiene dieciséis compartimentos y se pueden encajar uno encima de otro gracias a unas pestañitas y unas ranuras.

Se imprimen las letras/sonidos en papel. Si queremos, podemos diferenciar grupos de sonidos por colores. Aquí hemos usado el color azul para las vocales, el rojo para las consonantes y el verde para las letras dobles, pues es como se diferencian en nuestras tablillas de lija. Bien se pueden imprimir en color, o como aquí hicimos, imprimimos en un gris muy muy clarito y luego lo repasamos con rotuladores de colores.

Nosotros optamos por poner ya las letras en mayúscula y minúscula, y por poner primero todas las vocales juntas.
Después se pegan los papeles, recortados con el tamaño del frontal de los cajones, por la parte de dentro. Nosotros usamos cinta adhesiva. ¡Y ya está!

No se trata de llenar todos los compartimentos de buenas a primeras, lo divertido es ir buscando por casa, por la calle o en cualquier lugar objetos pequeños para meterlos en su cajón correspondiente. A los niños les encantan las miniaturas y buscar cositas para coleccionar, y esta actividad es perfecta para los pequeños buscadores de tesoros.

Además de la búsqueda, la caja se puede usar de otras maneras. Cuando tengamos ya varios objetos, se pueden vaciar los cajones y volver a poner en su sitio cada miniatura, jugar al “veo, veo”, etc. Más adelante, cuando el niño ya haya asimilado el sonido con su grafía, se puede modificar la caja de sonidos y convertirla en una caja de letras, separando entonces cada letra, añadiendo la H, pues no está en la caja de sonidos, quitando Ll y Ch y ordenándolas alfabéticamente.

Aquí podéis encontrar un imprimible con las letras ordenadas fonéticamente y alfabéticamente. La fuente es una fuente de letra impresa, que fue nuestra elección frente a la letra cursiva (la que se supone normalmente como escrita a mano). Están en un formato .word por si se quieren retocar.

¡A disfrutar!

Post facilitado por Inma Sicilia, miembro de la Asociación

2 pensamientos en “DIY – Caja de Sonidos

    • Realmente fue elección propia, pues pensamos que nuestro hijo estaría más en contacto con letras de imprenta. Aunque bien es cierto que para la lectoescritura se recomienda usar la letra ligada.

      Gracias por tu comentario

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